15 diciembre, 2007

Funestas noticias: los videojuegos NO matan

Mantener un blog que no se puede actualizar dejando constancia de la última película manga que has visto, de la nueva receta que has aprendido, o de lo muy puta que es tu novia (como si no lo supieran ya todos tus lectores), no es tarea fácil. A diferencia del mortal medio, nuestra superioridad comunicativa nos obliga a tratar los temas con rigor informativo, horas de documentación y arduo trabajo gráfico de calidad como atestiguan las viñetas que acompañan a nuestros artículos. Si tenemos en cuenta todo eso, y que estoy en lista de espera para que me recorten 10 kg de cojones y así poder llevar una vida normal, no es de extrañar que éste vuestro portal favorito de ocio y entretenimiento se tire largas temporadas sin modificar sus contenidos.

Pero se acerca la Navidad, las calles se llenan de luces y alegría, la gente compra dulces y bombones para regalárselos a sus parejas (o a esa amiga estrecha que tanto nos cuesta llevarnos al catre) y, en definitiva, la gente feliz es aún más feliz. Ergo nos vemos con la sagrada misión de tocar un poco los huevos al personal, y nada mejor que nuestro más poderoso aliado para tal hazaña: ni más ni menos que el Profesor Blasfemia, quien nos hablará sobre el último estudio de la Universidad Complutense de Madrizz, que parece demostrar que los jugadores de videojuegos no se endrogan, ¡jospa! Cuando quiera, profesor…

-EL PROFESOR BLASFEMIA-

Así es amigos, ha saltado la bomba informativa. Mierdistation, esa web cada vez más cerca de convertirse en una pagina para descargar juegos para móviles y politonos “¿por qué no te callas?”del 5575 para regocijo de todos cuantos esperamos la catarsis del decadente statu quo (...ooouo yur in de armi nau...) del videojuego, nos ha dejado otra de sus perlas reveladoras. Y no es algo que nos llene de júbilo pues parece que nuestros peores temores se hayan hecho realidad: los videojuegos NO matan.

Esto supondría un mazazo para esta y otras muchas publicaciones dedicadas exclusivamente al amarillismo más vil y soez que se alimentan del nauseabundo patetismo de ese colectivo que se hace llamar “videojugador”. Acabaría con noticias acerca de las infamias que un puto retrasado mental es capaz de hacer con un cuchillo jamonero y un juego japo, de las infectas alimañanas que anteponen la salud de su paladín del Warcraft a la de su propia y pobre larva, que por duro que suene decirlo, para crecer con el estigma de tener unos padres así más vale criarse en el orfanato de Belén Rueda. No podríamos blufear acerca de las asociaciones de padres preocupados por la salud mental de sus retoños por que se dejan las horas delante de la consola matando seres extraños, y que a la vez no les preocupa el hecho de meterlos en colegios de curas, donde no solo corren un altísimo riesgo su cordura sino también la integridad de sus virginales rectos.

También sería una fatal noticia para aquellos que, dando por pérdidas sus esperanzas sociales de cualquier índole, se hayan entregado por completo al vicio de los juegos de rol multijugador y por ende al colesterol y al sedentarismo ultraortodoxo, esperando que llegue el feliz día en que les reviente alguna arteria y se acabe por fin su sufrimiento.

Y es que por lo que se ve, mientras que la gente que se mete farlopa hasta que se le deshace el tabique nasal, se pone de pirulas hasta la trancas o se pasa periódicamente por las barranquillas para pillar algo para un chino, acaba muriéndose bastante rápido, los jugadores de videojuegos no. De hecho, y atención porque la noticia puede romper los esquemas a más de uno, no hay una relación directa entre pincharse heroína en las venas de la base del tronco del pene y jugar al Super Mario.

Así pues, con este estudio se asegura que ser videojugador no tiene porque estar conectado con ser un drogadicto hardcore, y que por el contrario de la creencia popular el cable del mando de la Play no sirve para estrangularse el brazo y así dejar que la aguja penetre con mas facilidad en la vena con su jaco trotados tras de sí.

El estudio ha sido realizado por la Universidad Complutense de Madrid, que ya está preparando otros estudios que sin duda alguna no serán menos reveladores, como por ejemplo “hábitos masturbatorios y su relación con la política nacional” “Costumbres endogámicas de las mujeres y problemas de disfunción eréctil en sus cónyuges” o “La introducción de objetos punzantes por la uretra y su relación con mear sangre”.

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Tras esta insana diatriba de nuestro amigo el Profesor Blasfemia, pasamos a daros el bluffconsejo de la semana: haced acopio de cuantos vicios podáis satisfacer. Así es, no os quedéis sin probar grandes placeres que la naturaleza, y la sabia mano del hombre en conjunción con ésta, ha preparado para vosotros. ¿O acaso queréis morir sin haber experimentado lo que posiblemente hubiese sido el sentido de vuestra existencia? Vale, la podréis palmar si os pasáis, y para evitar el óbito quizá debáis pasar interminables estaciones recluidos en clínicas de desintoxicación, pero hacednos caso, habrá merecido la pena.

02 septiembre, 2007

Owen Wilson se corta las venas

De nuevo el panorama hollywoodiense se tiñe de rojo sangre, concretamente de la de Owen Wilson, y aunque por mucho que hayamos deseado verla correr tras tragarnos la mayoría de sus atroces interpretaciones y por más que hayamos disfrutado de la escena de La Guarida en la que le decapitan brutalmente, nuestro pequeño corazoncito aún emana cierta empatía y lástima por el pobre actorcillo de marras.

Y es que al fin y al cabo las celebridades podridas de dinero siguen siendo personas, con sentimientos como tú y como yo, con males de amores que les atormentan durante las largas noches de insomnio (como tú y como yo) y con una profunda soledad con la que lidiar aún a pesar de poderte tirar a todo el set de rodaje en el que trabajas (como Owen y como yo). Así pues, ni corto ni perezoso, el bueno de Owen Wilson (conocido por pútridos films como Starsky y Hutch, Tras la Línea Enemiga o cualquier apestosa comedieta con Ben Stiller) decidió cascarse un pote de pastillas y rajarse las muñecas el lunes.

Las primeras hipótesis relacionaban el accidente con un reciente visionado de su propia filmografía, pero al final se desveló el pastel: el bueno de Owen se intentó quitar la vida al ver unas fotos de su ex-novia Kate Hudson dándose el filete con otro pavo. Normal, querido Wilson, tantas comedietas románticas con poster de fondo blanco y pastelosos finales en los que el bueno (y feo, como tú y como yo) acaba felizmente emparejado con la guapa que ambos habéis protagonizado hasta la extenuación, han debido crearte una falsa idea del amor y de las relaciones de pareja que te ha impedido afrontar este duro mazazo con clase y estoicidad, como lo hubiesen hecho Bruce Willis, Mickey Rourke o tu ex-suegro Kurt Rusell, con el que deberías haber conversado más durante las cenas familiares, pues te hubiese enseñado a superar el desamor con un pitillo y un chascarrillo.

No obstante, esperemos que este funesto acontecimiento te haya servido para algo, amigo Owen, y empieces para ver la vida con una mirada algo más cínica y menos ingenua, cosa que sin duda te llevará a mejorar tu criterio a la hora de escoger papeles, y con suerte incluso puedas acabar interpretando a un colgado drogadizo de Quentin Tarantino, hacer un cameo en una peli de Robert Rodríguez o incluso dar vida a un chungo antihéroe carpenteriano. Mucha suerte.

Y ahora el bluffconsejo para todos aquellos lectores que, como nuestro amigo Owen, hayan perdido a su gran amor: si vuestra chica os ha mandado a la puta mierda y se ha ido con otro, no os deis por vencidos, llamadla a todas horas suplicando que vuelva; enviadle SMS’s pastelosos, mails o lo que se os ocurra para recuperar su amor; recordadle lo mucho que la queréis picando a su interfono o tiradle piedrecitas en su ventana; acosad a sus amigos para sacar información y utilizadla en vuestro propio beneficio, agobiadla, llevadla al diario de Patricia, lo que sea. Vosotros os lo merecéis, y no cualquier chulillo de gimnasio. Veréis como pronto volverá a estar comiendo de la palma de vuestra mano.

24 julio, 2007

Dos frikis de Dungeons & Dragons casi se cargan a sus hijos

Y volvemos tras unos mesecitos de ausencia, tiempo que un servidor y sus demenciales colaboradores se lo han pasado en el talego por orden expresa del juez del Olmo, quien imputó a nuestra publicación un delito de desprestigio al buen nombre de múltiples celebridades y atentado al buen gusto. No tuvimos más remedio que declararnos culpables de sendas acusaciones e ir a dar con nuestros huesos a Can Brians. Por suerte, el staff de The Bluff es lo suficientemente polifacético como para conseguir fugarnos a través de sus conductos fecales, para volvernos a instalar en nuestro refugio secreto en Terrassa, eso sí, con un inseparable olor a MIERDA que no hay manera de quitar, y que a algunos de nosotros nos impide mantener relaciones sociales de ningún tipo.

Sanos y salvos, no nos queda más remedio que centrarnos en nuestro sagrado cometido y hablaros de los temas más espinosos que rodean al mundillo del cine, la televisión, los videojuegos y el frikismo en general. Hoy volvemos a incidir en el sector de los juegos online multijugador masivos (MMORPFGyoquesé), concretamente hablamos de dos putos frikis hijos de la gran puta viciados al Dungeons & Dragons Online. Se trata de una pareja, Michael y Lana Straw (de 25 y 23 años respectivamente) con dos chiquillos de 11 y 22 meses a su cargo que por desgracia salieron del coño de esta última, y que se encontraron desnutridos, deshidratados y con infecciones de todo tipo porque sus progenitores se pasaban todo el puto día con el juego de marras.

Está de más hacer coñas de cualquier tipo en este asunto, así que en The Bluff hemos optado por hacer algo más práctico: una propuesta de ley progre, el carné de padre por puntos. Veamos cómo debería funcionar:

En primer lugar, para engendrar a un retoño se deberían pasar pruebas psicológicas chungas que marginaran a los padres con deficiencias mentales como los de la noticia, así como a otros igualmente obsesionados por la ludopatía, el fútbol, el gimnasio, las drogas, las putas carreras de fórmula 1 y el subnormal de nuestro embajador en dicha competición, los blogs (incluido éste, por supuesto), etc.

Quien pasase estas pruebas podrá meter su pollita dentro de la vulva de otra fémina (que previamente también las haya pasado, of course) y dejar que la vida se abra paso. Ahora bien, con un carné con 15 o 20 puntos que se deberían perder cometiendo infracciones como por ejemplo:

-Que el niño toque los cojones en un restaurante con el martillo de goma (2 puntos e inserción del artilugio en el ano de sus progenitores)

-Que el niño conteste al profesor o a cualquiera que le intente enseñar algo (no cuentan los pederastas) (3 puntos)

-Llevarse al niño a ver la nueva peli de James Bond jodiendo el visionado al resto de palomitófagos en lugar de joderse él y meterse en Doraemon (4 puntos)

-Censurar el porno en casa a niños de cierta edad alegando que “eso no es sexo” –primero, si eso no es sexo ya me dirá usted qué es; y segundo, ¡estáis criando a un violador!- (5 puntos)


-Comprar todo lo que el niño pida por su sucia boca para que se calle de una vez (retirada del carné inmediata y mandar al mocoso a un orfanato en la India)

En fin, la lista podría seguir creciendo lo que hiciese falta, siempre con el loable fin de evitar que personas irresponsables e inmaduras como el que suscribe puedan acceder a la paternidad en ningún momento de su vida (aunque yo lo tengo fácil, porque mis numerosas malformaciones físicas me impiden estar a menos de 2 metrosde una fémina). Así las generaciones venideras convivirán en paz y armonía en un mundo lleno de respeto y educación. Lalalala.

24 abril, 2007

Hallan kryptonita en Serbia

En un blog como el nuestro, hay que ser flexible a la hora de filtrar la temática de las noticias que os comentamos. Aunque pillada un poco por los pelos, hemos decicido mencionar la gloriosa nueva que hemos descubierto escasas horas ha, y que nuestro fiel compañeros, el Jardinero Follarín, ha tenido a bien comentar con la afición. Sin más dilación (me reservo una noticia entera para mí en la próxima actualización), demos paso a nuestro querido colaborador:

-EL JARDINERO FOLLARÍN-

Que la realidad supera a la ficción es un hecho, pero que la realidad supere a la ciencia-ficción ya no lo es tanto. Decimos esto porque hoy mismo nos hemos enterado de que ha sido hallado en Serbia un mineral con la misma formula de... (agárrense) la kryptonita de Supermán. Así, con dos cojones.


El material hallado por un equipo de geólogos del Museo de Historia Natural de Londres (o total... de Metropolis), comparte la misma composición que el fictic
io mineral procedente del planeta Krypton, hogar de Supermán y Marlon Brando, que usa el calvo de Gene Hackman o Kevin Spacey para debilitar al mítico personaje mallado.


Chris Stanley, científico del susodicho museo, descubrió que la misma estructura del mineral serbio coincidía con la que salía en la película Superman Returns, también recurrió a (jaja) Internet para confirmar la estructura, suponemos que en la fiable (rejaja) Wikipedia. Eso sí, el mineral encontrado en vez de ser verde es blanco, tampoco es radiactivo y tampoco le podrán llamar kryptonita ya que no tiene nada que ver con el kriptón, un gas noble incoloro de la tabla periódica, ni mucho menos (solo faltaría) procede del planeta Krypton. Con lo cual uno llega a preguntarse qué cojones han descubiertos estos científicos de pacotilla.


Como somos unos mal pensados, especulamos que toda esta noticia digna del "News of the World" (aquel periódico de foto y coña americano donde nos informaban de apariciones de Elvis en legumbres de Milwakee u ovnis sobrevolando el Parc Güell) es otro intento más del otrora genial Bryan Singer para conseguir financiación para la secuela de su fracasado Superman. Resulta indignante que un director de su calibre se rebaje a estas artimañas cutres para que le financien un proyecto. Nosotros, como expertos en Hollywood que somos, proponemos al señor Singer un método infalible para que su soñado filme se lleve a cabo: chupar pollas de productores.

11 abril, 2007

Una elfa nocturna se prostituye en el WoW

Recuperamos nuestro abandonado rincón de la crítica, la chanza y el humor para ofreceros nuevos y suculentos artículos. ¡Disculpen el retraso!

Si ya perdieron la dignidad en el momento en el que empezaron a pagar mensualmente por jugar a un videojuego, hay algunos jugadores (jugadoras, en este caso) que no contentos con ello, encima se empeñan en pisotearla salvajemente. Es el caso de una jugadora de World of Warcraft, una lasciva elfa nocturna de nivel 70, que tenía un sueño: sobrevolar Azeroth a lomos de un grifo para reírse del resto de mortales esclavos de la gravedad.

Pero para llevar a cabo su fantasía primero debería satisfacer las de otros, así que ni corta ni perezosa promulgó por todo el reino de WoW su propuesta: ofrecería su cuerpo a aquel o aquella jugador/a que le diese 5.000 monedas de oro. También aceptaba sexo oral, anal (verídico), tríos u orgías. Al final consiguió su grifo, pero conociendo el perfil de los jugadores de los MMORPG (qué nombre más feo que tiene el género, casi parece un eructo), de seguir con esa práctica más vale que ensille bien el animal si no quiere sufrir los escozores de su trabajoso papo.

Pero nuestra emputecida elfa no es la única protagonista de las historias más lamentables de World of Warcraft (al fin y al cabo, cada uno puede hacer lo que quiera con su cuerpo, ¡faltaría más!). Otros acontecimientos harto más patéticos han acontecido en los mundos de Blizzard, como el caso de una chica que murió de tantas horas de juego seguidas y celebraron su funeral ¡en el propio juego! Sus allegados todavía se pelean por ser los herederos de sus espadas y anillos mágicos.


Otro caso gracioso fue el de un muchacho al que se le murió su padre y decidió realizar la ceremonia fúnebre, cómo no, dentro del juego. Algún espía de la Horda se enteró, y el acto acabó siendo saboteado por orcos, trolls y zombis para deleite del que suscribe.

Pero no todo son desgracias en el mundo virtual, también hay eventos alegres como las bodas. Y es que si lo piensas fríamente, sigue siendo más vergonzoso que te case un cura que habla en nombre de una deidad suprema mientras haces el panoli delante de todos tus amigos y familiares. Puestos a hacer el tolai, que lo oficie un clérigo enano delante de gente que no te conozca ni te pueda ver la cara de tonto, ¡claro que sí!

14 noviembre, 2006

El coñazo de ir al cine

El otro día (hace varias semanas, vamos) fui al cine a ver El Laberinto del Fauno, una película lo suficientemente buena como para no parecer española (los actores casi no sobreactúan, ¡oh! Y tiene FX!). Lo que más me impactó de ir a ver esa peli no fue el monstruito de los ojos en las manos, ni ver a un catalán haciendo de facha franquista, no. Lo que más me impactó fue tener que aguantar los comentarios de la puta pedorra de al lado, que no dejaba de emitir obviedades en cada puta línea de diálogo, comentando el film entero con el calzonazos de su novio como si de un horripilante extra de DVD se tratase.

Ésta y otras muchas tocadas de cojones en el cine han servido para que nuestro compañero El Jardinero Follarín elabore este bonito bluffartículo que no tiene desperdicio, haciendo además un ameno y entretenido repaso por las gilipolleces más escuchadas en los multisalas. Ahí os lo dejo.


-EL JARDINERO FOLLARÍN-

Hoy en día, ir al cine se está convirtiendo en una nefasta experiencia sólo comparada a recibir una invitación de una boda o irse de vacaciones a Ibiza. Desde que estos templos de cinefilia y arte (y serie B, of course) desaparecieron de las urbes y se concentraron en esos espacios denominados “centros comerciales” (lugares donde padres babosos con carritos desafiando estudios de baja natalidad, parejas de novios aburridos y domingueros dan por el culo al pobre inocentón que sólo quiere comprar), el noble arte de aplastar los cojones en un relativamente cómodo asiento se ha vuelto, como hemos dicho, un verdadero infierno y un porculo de proporciones cósmicas.

Todo esto se debe a unos infraseres que jamás han pisado un cine o en su defecto, llevan años sin pisarlo y que sólo por el hecho de encontrarse la pantalla blanca dentro del recinto lúdico, deciden infectarlo con su presencia. Es curioso este hecho, pero uno apostaría que si en los centros comerciales colocaran abrevaderos de mierda o lluvias doradas, este tipo de gente saldría (y encima contenta) empapada de estos dos fluidos, sólo por el hecho de que estén ahí y no en otro lugar.

Afortunadamente, este catálogos de monstruos lovecraftianos una vez rota la entrada, se reparten por las salas a las que un buen cineblúfilo jamás entraría: “Vecinos invasores, sala 5, “Mi Super ex-Novia, sala 10 o “Dead or Alive, sala 59. Sin embargo, debido a la ingente cantidad de este tipo de personas y debido a que millones de padres ignoraban el concepto de anticonceptivo en las décadas 80/90, no podremos dejar de sufrir en nuestras carnes durante el metraje de la cinta este tipo de perlas:

“Ja, ja, ja.”: expresión de júbilo en teoría positiva que en boca de pelobúhos que a esas horas deberían estar haciendo el subnormal en una discoteca, se convierte en un grito gutural al ver por enésima vez un pútrido spot de móbil supuestamente gracioso como si fuera la primera vez.

“Esa ya la he visto yo, jeje”: dicha por el gracioso turno al ver el logo de Metro Goldwyn Meyer sin darse cuenta que el gag está más escuchado que el chiste de mis tetas o “si hay que ir se va” de los Cruz y Raya.

“¡Shhhht, que empieza!”: Frase de equívoco significado, pero que nos avisa de que el que la pronuncia no va a parar de dar por el culo durante toda la película.

“Ese es el prota”: Dígase cuando en una película de Josh Harnett o Aston Kutchner (o algún que otro actor relativamente conocido), éste aparece por primera vez en pantalla.

“Ese me suena.”: Generalmente es un secundario tipo Tom Sizemore, Stanley Tucci o (ya que estamos...) Tom cruise.

“¡Que tío más bueno!”: Frase por defecto dicha por una niñata de quince años o una treintañera en cuanto ve aparecer un trozo de carne del prota de turno.

“¡Uaaaalaaaaa!”: Según el diccionario pelobúho-castellano; castellano-pelobúho: “Qué escena tan impactante o vaya par de tetas.”

“¡Vaya trola!”: Dígase cuando Milla Jovovich o Angelina Jolie atraviesan una vidriera en moto disparando a dos manos en diversas cabriolas, pero no cuando Superman vuela, o cuando el feo se queda con la guapa.

“¿Qué ha dicho?”: Frase mítica que ya viene con la entrada pronunciada cuando este tipo de personas se le escapa un diálogo. No es que en ese instante el volumen este bajo, sino que la frase la suelta aleatoriamente en cualquier minuto del metraje. Se le perdona cuando la película es española y/o protagonizada por Javier Bardem, en ese caso la pronunciamos todos.

“A que el malo es él…”: Avispado apunte que suelta la petarda de turno a las dos horas y media de metraje, cuando ya se sabía desde la primera escena en la que sale Sean Bean.

"Ese muere": ni Nostradamus acertó tanto como esta zorra al ver que el compañero policía protagonista es NEGRO.

"Nueva York": nos informa que al contrario de lo que creíamos todos, la Estatua de la Libertad no se encuentra en Zahara de los Atunes.

"Eso es pensando, ¿no?": Frase que acompaña a uno de esos flashbacks, precedidos con un movimiento de cámara rápido, el personaje con cara de shock, la música alta y un flash en pantalla.

"Hala! Spielberg!": frase que oiremos en los créditos finales de Indiana Jones IV, si algún puto día decide hacerla.

"Abogadoooo, abogadooo!! Jajaja": Nos informa que Robert de Niro ha aparecido en pantalla. Curiosamente la dicen sin haber visto El Cabo del Miedo, ¡el milagro de la televisión!

"Que fachas": Dígase cuando en una escuela o base militar norteamericana aparece la bandera norteamericana y no (por ejemplo) la de Barbate.

Una vez salidos del cine, nos encontramos otras joyitas dignas de aparecer aquí:

“Muy fantástica”: Respuesta al entrañable “¿Te ha gustado?” tras salir de “X-Men”, “La venganza de los Sith” o “Hellboy” por alguien poco habituado al cine fantástico. Curiosamente al salir de una película de guerra no dicen “Muy violenta” o de una comedia, “muy cómica.”

“No parece española.”: dijo uno que al ver que en “Blade II” salía Santiago Segura.

“Te partes el culo.”: en cualquier entrega de Scary Movie o, total, en cualquier comedia con poster de fondo blanco.

“No me acuerdo muy bien.”: Frase que te dicen al preguntarle al dia siguiente de qué iba la película. Si les preguntas por el título de la misma te dirán: "Es que no me quedo con los títulos", y si te interesa saber al menos quién la protagonizaba, replicarán con: "a mí es que el nombre de los actores...", a lo cual cabría preguntarse: ¿para qué cojones van al cine esta gente?

"Que mierda de peli, no?" Señal de alerta, si más de una persona la pronuncia al salir de una sala, no importa la peli que vayas a ir a ver, cambia tu entrada si hace falta, pero por el amor de dios, entra en esa sala, ¡se está proyectando una obra maestra!

"No me he enterado de nada". Significa que la película no está montada en orden cronológico.

"Cari, es que siempre vemos las que a ti te gustan". Frase lapidaria e hijoputesca que suele pronunciar el componente femenino de una parejita veinteañera. La trampa está en que su criterio cinematográfico se forma en tiempo real con las películas de la cartelera que su noviete no está dispuesto a ver. Infalible.

"Es que a mi tanto bicho...": Dígase cuando en "El señor de los Anillos" o "Star Wars" uno espera encontrar zaragozanos y almerienses en lugar de orcos y wookies.

"Es una mierda, no te ries": Cruz que tiene que soportar Jim Carrey a cambio de protagonizar obras maestras como "El Show de Truman" y "Olvídate de mí"

"¿Pero no era de risa la peli?": los hermanos Cohen, esos grandes incomprendidos.

¡Ah! ¡El DVD, que gran invento!

08 noviembre, 2006

El creador de Dead or Alive denunciado por acoso

Felaciones, orgías, sodomizaciones… esas tres palabras se pueden resumir en una: sexo. Y ésta, a su vez, controla el mundo en todos sus sentidos y a todos los niveles, ¡una “achurrupaílla” puede sustituir a un presidente por otro y provocar miles de bajas civiles, cuidado! El mundillo del videojuego no se queda ajeno a los deseos carnales, y noticias de perversión y obscenidad nos llegan desde el país del sol naciente, el pionero en el mundillo del software de entretenimiento, cosa que no nos extraña si tenemos en cuenta la represión sexual que experimenta la sociedad en cuestión (valga poner “hentai” en el Google para comprobarlo).

Tomonobu Itagaki (aunque también podría decir Katanawe Kakacola y os quedaríais igual), el creador de la saga Dead or Alive, ha sido denunciado por una extrabajadora de Tecmo, quien asegura que tres años atrás, el padre de las voluptuosas féminas del arcade en cuestión empezó sus actos de acoso en un taxi, donde el pichacorta le metió la lengua hasta el esófago a la fuerza después de declararle su amor (qué romántico). Confiado de su inmunidad como “creador”, el japonés continuó sus asedios, cruzándose con su víctima en medio de los pasillos y bloqueándole el paso para luego abrazarla creyéndose el osito de mimosín. Así continuó incluso en un hotel en Los Angeles durante la feria del E3.

Aunque la ley dice que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, también dice indirectamente que el que tenga una mejor posición social tiene más facilidades para que no se demuestre lo contrario; así que nosotros nos tomamos la justicia por nuestra mano como buena prensa sensacionalista que somos, y señalamos con el dedo índice de la misma al señor Tomonobu. Para nosotros no cabe duda: ¿quién sino un pajillero acosador y salido (amén de enfermo mental) iba a realizar un juego cuyo único encanto es ver cómo bambolean las tetas de las luchadoras mientras propinan patadas que hacen elevar sus ínfimas falditas para que se vislumbre la braga?

Así pues, exigimos la mayor pena posible para este señor reconociendo, no obstante, cierto valor en sus obras, puesto que se trata de un buen material para que niños aficionados a los videojuegos comiencen el eterno y sano ejercicio de cascársela.

Pero aunque los japoneses sean unos auténticos salidos huele-bragas de universitarias, el acoso sexual en el mundo del videojuego no es exclusivo de ellos, y sin ir más lejos, en España, también hay quien realiza prácticas similares dentro del sector del ocio interactivo. Estamos hablando de Nacho Ortiz, editor de contenidos del canal consolas en la popular revista digital Meristation. También conocido como “Spidey”, el afamado redactor utilizó el teléfono de su habitación en un hotel durante un evento organizado por Nokia para establecer contacto con una relaciones públicas de la compañía e incitarla a subir a su habitación, hallándose el sujeto en soledad y con la líbido por las nubes. Meristation ha presionado a la compañía para que desmienta las informaciones, pero nosotros no nos lo creemos, ya que el señor Nacho no es virgen en esto del escándalo y la corruptela (en lo otro seguramente sí), pues también está relacionado con comentarios de extrema derecha (con cierta hostilidad hacia los catalanes) y plagio de artículos.

Todos estos delitos y algunos más vinculados a la todopoderosa Meristation los podréis leer en la próxima entrada de The Bluff titulada “Meristation y el enanito ladrón de la extrema derecha”, una apasionante investigación que muestra una visión sórdida (pero real) de los podridos entresijos del magazine de Pep y compañía que no dejará indiferente a nadie.

Hasta entonces, a cuidarse.